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Las relaciones padres-hijos son complejas por naturaleza: tienen diferentes edades, diferente formación, diferentes intereses, existe una carga emocional muy importante y están sometidos a una convivencia diaria. La convivencia debe ir cambiando con el tiempo, a medida que los hijos crecen pero los padres no siempre saben adaptarse y evolucionar al ritmo de las circunstancias. Algunos de los puntos que me parece interesante tratar en lo que se refiere a la relación padre-hijo jugador en el tenis de competición son:

1.- Hablar de tenis

Los padres han de saber cómo y cuándo hablar de tenis. El peligro es hablar demasiado y sólo se debe hablar cuando el alumno lo desee; no se le puede forzar en este sentido. Hay padres que me comentan que sus hijos juegan con mucha presión aunque ellos no le presionan para ganar ni mucho menos. Pero una forma de presión es hablar continuamente desde el desayuno hasta la cena, de sus entrenamientos, de sus partidos, de los rivales, etc…

2.- Contradicciones

Los hábitos contradictorios de los padres generan una gran ansiedad en el niño. Algunos ejemplos podrían ser :

2.1- Que el padre le diga que no importa que pierda mientras luche y después de perder el niño, se enfade o vaya más callado de lo normal en el camino de vuelta a casa en el coche.

2.2- “Lo más importante son los estudios”, pero le pregunta mucho más por el tenis que por las notas del colegio.

2.3- Que le diga que sea honrado en la pista, pero no hace sino recriminarle que siga bolas dudosas.

2.4- Que pueda tirar la raqueta, chillar cuando va ganando y el padre sólo le recrimine cuando va perdiendo. En algunas ocasiones he visto a un padre pegar a su hijo por perder, y casi siempre lo enmascaran con una mala contestación por parte del hijo. La secuencia podría ser así: el niño pierde un punto; el padre se cabrea y le dice que es un matado; el niño, que ya tenía bastante con estar jugando mal y perdiendo, le responde mal y el padre le pega porque le “respondió mal”. El niño, que no es tonto, se da cuenta de que nada de esto ocurre cuando gana.

2.5- Yo tengo a mi hijo en el tenis para que no esté en otros ambientes como la droga, delincuencia, etc, pero después refuerza sus entrenamientos (sin consultárselo)  con clases particulares porque quedó subcampeón y no campeón.

2.6- Te quiero igualmente pierdas o ganes, pero las caricias y carantoñas sólo te las doy cuando ganas.

3.- Influencias

Muchos padres quieren que sus hijos jueguen en el mejor equipo del club y pueden llegar a utilizar su influencia (directivos, amigos del entrenador, etc…) para que su hijo juegue en un equipo que no le corresponde por nivel. A este chico, más que beneficiarle se le está perjudicando gravemente, ya que jugará con una presión añadida. Por ejemplo, sus compañeros lo comentarán en tono jocoso cuando pierda fácil. Y lo más importante, no está consiguiendo sus objetivos con su propio esfuerzo.

4.- Hablar demasiado

Un gran error que se comete con frecuencia es hablar delante del jugador:

4.1- El padre habla mal del entrenador, de los entrenamientos, de otros alumnos… La opinión del padre para un hijo es muy importante, y si lo oye hablar mal de los entrenamientos en general, ¿con qué motivación va a ir ese alumno a las clases? Más que perjudicar al entrenador, están perjudicando a su propio hijo. El niño tiene que ir a los entrenamientos pensando que su entrenador es el mejor, que los compañeros le harán mejorar, que están haciendo muy buenos entrenamientos, etc… Yo muchas veces he deducido, por la motivación con la que me vienen los alumnos que no me conocen mucho y el trato que me dan, la opinión que tienen los padres sobre mí.

4.2- Mi hijo o alumno está jugando muy bien, ganó por 6/2 y 6/2  a el campeón de alevín de Granada… El hijo percibe que se están creando unas expectativas muy altas y que no siempre va a poder jugar como ese día

4.3- Mi hijo le mete a ese 6/0  6/0. Cuando el hijo juegue contra ese niño, va a tener además de la presión normal de los partidos, la de no hacer quedar mal a su padre o no decepcionarle.

5.- Venganza familiar

El mayor de los errores que,  desde mi punto de vista, se comete es tratar de vengar las antipatías personales que tiene un padre hacia otro, con el partido de sus hijos.  Me parece terrible que el niño, con el partido de tenis, crea que deba defender el honor de su familia.

6.- Excusas

Un hecho que se da con mucha frecuencia en el tenis es que bajo unos padres protectores se forma un hijo con excusas. Hay padres que no aceptan que sus hijos no sean los mejores, ni son los que más condiciones tienen, y justifican las derrotas de sus hijos con los siguientes comentarios:

El entrenador de mi hijo es malísimo, pasa de él, no le hace caso”.

“Mi hijo sólo lleva 2 años jugando al tenis y entrena 2 horas a la semana”.

“Mi hijo ha estado enfermo las 2 últimas semanas”.

“Mi hijo perdió el partido porque le robaron bolas”.

“Mi hijo pierde ahora porque le pega a todas las bolas, pero cuando sea cadete ganará a todos, tiene un tenis de futuro.

Los hijos de este tipo de padres pierden porque se les rompió la cuerda de la raqueta, la pista resbalaba, estaba con el estómago lleno…Tanto padres como hijos no se dan cuenta que este tipo de excusas no les interesa a los demás y que se están sometiendo a ellos mismos a una presión para el siguiente partido. Porque en el tenis las cosas, después de un año, caen por su propio peso: los mejores ganan y los peores pierden. Además, el padre del niño que ha ganado tiene derecho a estar contento, y el otro padre al poner excusas le está quitando mérito, le fastidia. Esto, normalmente no se lo perdona y le empieza a seguir la trayectoria del niño, para comentar en tono jocoso las derrotas que puede tener. “Con el mío, estaba enfermo, y con el otro ¿qué le pasó?